LA TIERRA

Circula la savia en tus campos contra la gravedad, quiere subir al cielo, para pasar del verde al azul, filtrando los frutos que nacen.

La paleta cromática quiere probar, quizás si no más cerca esté el mar, con su verde azulado, dependiendo de los ojos que le quieran mirar.

Algunos azul verdoso lo verán, como esmeraldas en tus ojos veo o ¿es un espejismo de mar?

Tus frutos flotan, a la orilla llegan para descargar y en el cielo en alguna nube se los ve pasar.

Llegan al cielo, llegan al mar, desde la tierra que te vio llegar.

Tus frutos son los suyos, por eso la cuidas como si fuera tu vida.

Solo respirar es tan emocionante, que no se te olvida.

Ese aire puro a ella se lo debes dar, por su inmensa generosidad.

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FRESAS Y POMPAS

Fresas en la maceta de mi corazón, para ti que las esperas, bien plantadas, riégalas con el agua de tu boca.

Pétalos te pongo de alfombra, para andar juntos por todos los vericuetos que nos tocan.

Por eso floto como las pompas de jabón, cuando doblas la esquina y avanzas hacía mí, tan seguro de ti.

Estoy y no estoy, subo y bajo, vuelo y no sé por dónde me ando, trastabillada por una sin razón.

Y  de remate, salen mariposas de mi estómago, de colores, volando hacía todas las flores, hacia jardines que no existían, hace un rato.

Disfruto de las fresas y las pompas, tan sencillo y tan tonto, esto del amor loco.

pompas de jabon

Jugando en el margen de la vida, zigzagueando buscando cometas de colores, en el verano de la playa soñada.

Rascando donde parece no haber nada, aparece la salida principal, si te estás ahogando en el mar.

Te conviertes de tiburón en delfín, tan amoroso y leal, con todo lo bueno que la vida te da, por indagar, por buscar en la oscuridad.

Tus pasos firmes en la blanca arena, son huellas que marcan las razones de vivir, como si fuera el último día, de la Ultima Cena.

Contagiado estás de la alegría inmensa, de sentirte en paz, solo por mirar hacía lo que te hace palpitar.

Las estrellas hoy dibujan tu nombre, grabado, hasta la eternidad.

Lloran de felicidad, por encontrarte, en la tierra, en el mar y en su cielo.

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Un desierto

Canto y sueño en plan perezoso en mi desierto, conozco sus granos de arena, cuando me hundo y quiero volar al cielo.
Un impulso me eleva, si el calor azota mi cabeza, quiero agua del manantial de tú boca.
Al fondo veo ciervos, bebiendo de un pozo, no avanzo me retienen alacranes en este desierto tan mío.
Suspiro y mi ensoñación, me lleva de la mano contigo, es el veneno de los alacranes, que con fiebre me hace soñar que jugamos abrazados.
Si no eres real, muere en este sueño y no vengas conmigo, no quiero despertar con tu veneno en mí ombligo.
Húndete en las arenas y déjame volar libre.
Pero si por un mínimo grano de arena, tú amor fuera el oasis que en algún punto se eleva, quédate y volamos juntos, hacia la realidad sea cual sea.

TEMPORAL

Olas apasionadas en la playa, removiendo telarañas.

Remolinos, detrás de tu espalda, llevándose las medusas que te atacaban.

Esta marea que se levanta en ti, llega a todas tus tierras, a las más salvajes y alejadas.

Es un temporal lo que por ti pasa.

Se desencadenan vientos que te susurran lo que tu presente anhela y abarca.

Por el fondo, llegan corrientes cálidas o frías que flanquean tus costados y  las olas te besan con agua salada.

Con esa sed, sales de tu palacio, para probar la vida que te perdías al otro lado.

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PÁJAROS

Cruzan pájaros, mi cabeza en bandadas, cuando el tiempo apremia.

Remueven el aire y mis ojos despiertan, desaparece la niebla.

Descubro un nuevo horizonte hacía donde ellos se alejan.

Una nueva estación a ellos les lleva, a mí un latir intenso, que se gradúa cuando empiezo un nuevo camino.

Salgo del laberinto, que enroscaba a mi corazón con una cadena de doble sentido, pero los latidos han vencido.

Me lleno de mariposas que volando me llevan a un bosque mágico, con duendes y hadas como aliados.

Es mi bosque encantado, porque en el ocurre todo lo bueno que he deseado y mis pájaros sentados en el atardecer soñado.

pajaros

ESTE INVIERNO

Corro hacía ti, estás tan lejos,

que mi corazón ya está contigo, después llegara mi cuerpo.

Si lo hago, es porque se unen túneles dentro de mí,

acabando siempre con  tus flashes que me ciegan.

Ahora que llega el invierno, antes de que nieve, espero alcanzar a mi corazón,

que es mío y no tuyo.

Entiende que si no, no puedo seguir mi camino,

pero mi corazón siempre se empeña contigo.

Puede ser que en tus pestañas  sopla un aire divino y por eso te sigo como una cometa y sin ti no respiro.

Es tan ciego mi amor, que si algún día madura, tendrá frio, en este invierno que llega.

Ya siento el escalofrío.

nieve -este invierno

PISADAS

Cristalinas aguas, escondidas en el valle de tus sueños,

reflectando todos tus poderes, sin más, bellas y transparentes.

Te miras en ellas y tu rostro, poco a poco se transforma en lo que tú quieres y te asombras.

Eres todo lo que hay en tu valle, raíces por donde quieras que pises,

te anudan los pies, con diferentes lazadas, para que interpretes lo que más te llama.

Buscas el latido en esas pisadas, que te acercan a una catarata,

donde cae tan fuerte el agua, que sorprende.

Salta ya y llega a tus profundas aguas, que por eso el valle las guardaba y tu eres todo,

las cristalinas aguas, el valle y la catarata que salpica tu alma.

VALLE DE PISADAS

ELEFANTES

Cantando voy por el camino que lleva al sendero.

Cuanto más me acerco a él, mi corazón golpetea con más ansia.

Rubrican sus latidos firmas en mi alma,

la veleta da vueltas en mi cara y se para.

Baja el ritmo, cada vez estoy más cerca de la senda soñada.

No hay elefantes tan grandes, como mis pensamientos, dando pisadas.

Sus colmillos de marfil son mis armas,

que pegan bocados en la llanura ahuyentado fantasmas.

Tan inmensas son sus huellas que es imposible, no pisarlas.

Ando por sus perímetros para discernir lo que pasa.

Explorando en la senda de mis encrucijadas, encuentro los eslabones.

Los uno y todo se conforma, con gracia.

Elefantes y sus colmillos en armas, me dan la paz soñada.

elefantes

TESOROS

Crecen en ti ramas de árboles que salen de tu tierra,

con la fuerza que estaba escondida tras una losa en tu jardín.

Tus raíces profundas la han destrozado y creces hacía el cielo,

enredando todo lo que quieres presentar.

Llevas tus tesoros, frutos de tu ser, que contentos crecen en esas ramas.

Hay variedad, fresas silvestres, frutas del bosque, manzanas de cuentos y tu corazón colgando el primero.

Lo ven la luna y el sol, saben de ti, cogen tus frutos para repartir.

Así el ciclo sigue, circular, cada vez más grande, abarcando lugares impensables.

La vida te regala sus secretos, por sonreír.

TESOROS