Despertar

En este despertar que embarga al corazón del que caen gotas de rocio al campo de pensamientos , donde crece aquí y ahora la verdad latente que palpitaba milenaria, intentando transcender todos los huecos vacíos. En cada respiración mueves tus cadenas, las escuchas y quieres romperlas.

Fantasmas del pasado corren despavoridos y huyen de ti, reconociendo tu esfuerzo y la fuerza latente en este instante opulento de sabiduría.

Desgarras tu garganta que grita al fin libre de su prisión y en cada paso tu huella marca un tiempo nuevo, una transcendente emoción que quiere paz.

Así rastrillas el campo, siembras luces en plena oscuridad y no sabes que ocurre que entre el trigo aparecen miles de héroes y todos sois uno, unidos por la invisible y maravillosa vida, hilvanando libres una nueva esperanza tras la tiniebla.

ESCUCHA

Inspírate en la naturaleza que es capaz de enarbolar todo lo que buscas.

Acalla las interferencias, escucha lo que se oye entre los huecos de su colocación.

Canta con los pájaros, sueña con las estrellas, mimetizate con la tierra y busca tu lugar.

Cree en las posibilidades que se cruzan ante tus propias narices instigandote a avanzar y en cada paso las amapolas y espigas se pegan a tus tobillos creando campos y escenas de amor.

Surgen de manos tendidas,del sudor con sonrisa, del chasquido atento del otro, del doblar de las piernas pero que se levantan milesimamente al sentir los suspiros de tantos.

Hay una luz intensa al fondo, increíble, inefable, ardiente como tu corazón.

Luna, sol, días, noches que en su sueño transfiguran un nuevo nacimiento.

Amor

Que te amo imperativamente, así es.

En un adagio contenido, fructificado en el tiempo, por semillas milenarias, con una espera paciente e integrada en todos los posos de mi ser.

En primavera es una época donde todos mis vasos dilatadores te buscan con desenfreno, te ven en cada brizna de césped nacer, en las flores más diminutas que valientes crecen por los huecos del asfalto, con la fuerza del corazón, buscando el agua y el sol.

Un prodigio de encuentro vaticinado como a la miel llegan las abejas y las nubes buscan formas preciosas por el cielo.

En parapente, libre vuelo por el cielo y caeré a tu tierra en el lugar y hora exacto, en un presente tan cercano como en un segundo una hormiga recoge un grano y firmemente lo lleva a su guarida.

Y entonces nos tornamos uno con el universo y nos amamos hasta el fin.

Batalla

Estás creciendo, lo notas, a tal velocidad que hasta podías haber vuelto a tu adolescencia, pero hay una diferencia un silencio que te gusta y que nunca antes habías escuchado, que recorre tus confines que tú no sabías aún que son inabarcables.

No sabes porque, pero al otro lo miras y quieres cogerle la mano y decirle que esté tranquilo que es más fácil, andar juntos, que las estrellas del cielo nos observan para hacer algo grande.

Es una batalla épica, que trasciende la vida, un serpentín que te desborda, que crece y te inunda, que toca todas tus fibras.

Unos héroes desconocidos te llevan en volandas y te nombran rey por algo.

Así ves a tantos reyes y dioses como tú, apoyándose, hombro con hombro, que cogen al que llora y le ayudan y lo consuelan sin conocerlo.

¿Será que el otro eres tú?

Destino

Canta un pájaro a lo lejos y se ve un vergel de palmeras con sus cocos, un pozo con su brocal, huele a jazmín y tu sonrisa única es la flama que inunda el cielo con tu respirar y amar.

Si volases a la cueva de nuevo, perderías la perspectiva, no mires atrás, tus pies te llevan, tus codos vuelan al unísono, quieres andar, descalzo sintiendo la arena al pisar. Ves con tus ojos, cerezas, amapolas, sangre correr, la tierra palpitar y volver a nacer es siempre tu esencia.

De la cueva a la primavera, con árboles frutales, floresta llana, singular y tan real, escandalosamente bella que te envuelve entre mariposas y abejas.

Miel en tus labios secos queriendo besar el momento, centrado en el instante en que el hilo pasa por la aguja hilvanando el destino.

Hay una vibración que anhelas, que te deslumbra como un rayo y atraviesa las cortinas del corazón.

Libélula que cruza el río a contracorriente, llenando sus ojos con la luz del sol, salpicada por la fuerza del agua, que observa las diferentes perspectivas, uniéndose en puntos equidistantes.

Salvaguardas esos pálpitos que son pistas que te llevan por un cimbreante camino que sigue vericuetos.

Un lobo te sigue y tú lo sientes tras tus pasos, sombra pasada que aúlla, cicatriz que pica donde tus dedos no llegan, pero que poco a poco te ha hecho avanzar, por un bosque tupido de pensamientos que salen a una pradera que debes abonar.

Elige sombra o elige paz, juega tus cartas, no dejes pasar la oportunidad, sigue a la mariposa que tras las cortinas está.

Olas

Surge el mar, olas gigantes batiendo contra la ensenada, removiendo la tierra, despertando al dragón.

El agua se filtra, los diques no aguantan y en esta ruptura de la calma rota , el viento devana los sesos para hacer trasplantes en la cabeza.

Las algas, la sal disputan la atención y los pies intentan buscar el equilibrio en vano, intentando todo el cuerpo zafarse del oleaje para llegar a salvo a la orilla.

Es un sueño pesado, enjuto que en esta marea de encuentros hace correr la imaginación que como una cometa intenta vislumbrar la orilla y recomponer la calma del corazón agitado.

Debajo del agua una batalla entre tiburones y delfines ¿quién será el ganador?

NADA ES IGUAL

Espacios abiertos y entre los huecos sopla un viento fresco que despierta al héroe y tus ojos se abren poco a poco.

Paisajes de escenas en las que tú eres el protagonista y observas tus movimientos.

Quieres cruzar ese largo puente de tablas y cuerdas que te zarandean al pasar y la aventura te impulsa, no mires atrás.

Un paso y los relámpagos despiertan a las nubes cayendo una intensa lluvia, te empapas, las gotas incesantes, quieren apagar fuegos que no se sofocan.

Elementos que luchan, circunstancias que enredan a las raíces y al cielo.

Tus manos se elevan y tus pies se hacen ligeros podrías volar si quisieras…

Entre los huecos se hilvanan los sueños, humea la hoguera, se vislumbran luces, sangra el corazón y la emoción de los ojos se mezcla con la lluvia.

Nada es igual, la verdad se ha montado en la mochila de tu espalda y quiere seguir, ya no podrás parar.

Primavera

Debajo del gélido manto de la nieve la tierra palpita, un hormigueo incandescente, que surge imparable rugiendo con una infinita fuerza.

Eres tú primavera llamando lentamente a la puerta, con tu fogosidad impertérrita derrites el frío, despiertas la sal de las venas que de nuevo empiezan a notar la intensa vida correr.

Sube la hierba invadiendo el corazón con amapolas de ese intenso rojo vivo y fresco que encienden luces apagadas de las cuevas y laberintos de la cabeza.

Las raíces de los árboles se empiezan de nuevo a alimentar y los brotes verdes despuntan libres, vivos y tan tiernos que el júbilo alegre de la dicha de vivir por un instante todo lo llena.

El magma de rocas internas acelera su paso para abrir caminos hacía el exterior y canoas ardientes suben y suben por todos los sitios.

Tartamudeas en este sentir que abre tus brazos hacia la cumbre de la montaña.

Sueños elevándose certeros por las lianas de tu conciencia.

Explorando

En el epicentro de donde salen todas las formas que van y vienen se entremezclan tus más consabidos sueños que como pompas de jabón aparecen.

Si esperas unos segundos explotan ante tus propias narices y se descubren bellas posibilidades, desde ser una lenta tortuga que lleva un tesoro hasta poder volar al otro confín del mundo sin red.

Un universo ante ti para explorar con las lianas que cruzan tu selva y como es la tuya aunque no lo creas siempre tienes la fuerza suficiente para pasar de unas a otras.

Importante danzar entre las flores y la maleza descubriendo el pálpito al pisar la tierra y sentir las raíces que te ponen de pie.