AMÉN

Inmerso en las vanalidades del mundo, anestesiado con sus formas, estás varado en un mar incongruente añorando que te rescaten. Entonces una ola inmensa y gigante te descoloca y empapa, casi te ahoga y con su fuerza te hace despertar y admirar un nuevo mundo, es un sentir distinto que te regocija como un niño.

Ríes jocosamente en lo sencillo, admiras el vuelo en “v” de los pájaros, que señalan nuevos puntos de luz y las alas crecen en tú interior y te elevan con ellos.

Se apostilla un deseo de caminar y descubrir latidos fraguados hace milenios que derrochan la inmensa verdad de porqué estás aquí. Amén.

ESTRELLA

Estrella encendida, luz en la noche, resplandeciente luciérnaga y el inmenso cielo apagado te hace brillar.

Sencillez, luminosidad, quietud, punto cero.

Deseas ¿que?… Acércate a ella, titilar con el pulso del bombeo del corazón, manifestarte como ella, quieta y estar.

Incógnitamente, regocijada, solo estando, respirando, amando hasta que sale el brillo, la luz, el sol, el día.

Estrella en la noche, sombra del día, reflujo incesante del universo que despierta y duerme, para descansar y volver a nacer y volar.

Narra el cuento que la estrella con su luz derrotó a la noche, que atónita veía que no podía apagarla.

Flores

Entre la maraña de ramas entra la luz, aunque parezca que no, está, dando vida a lo que debe salir, a lo que debe ser visto, aunque la hojarasca lo esconda.

Cientos de semillas expectantes, están, para hacerse ver y lentamente crecen llegando a su plenitud.

Llega un haz y las despierta, poco a poco se desperezan, se alinean como estrellas, en la profundidad del bosque que conforma tú vida y la de todos.

Es el momento, cuando se para el tiempo y las ves, una alegría infinita te recorre de palmo a palmo.

Despiertas del letargo y del sueño profundo aportando frutos que han madurado.

Belleza que resucita, regalo embebido que se abre, flores que flotan en un estanque de AMOR.

FLUYES

Nada es estático, todo circula y fluye dejando eso sí posos a su paso, revelando de esta inmensa realidad variables que encontrando su posición correcta te hacen avanzar.

La tempestad se calma, el ruido se disipa y el paisaje es tan bello que sabes que siempre estuvo ahí y la selva ahora se escucha lejana.

Avanza hacía la primavera, donde el manto de flores acolcha tu espalda, donde la lluvia cae serena para que veas la lentitud con que la naturaleza te escucha y espera.

Algo tienes que decir, desde que llegaste, de los pliegues, heridas y rozaduras se han ido haciendo callos para mostrar un espíritu, tú espíritu que ahora se posa en tu particular manta de flores. Realidad virtual o realidad intrínsecamente natural, como el primer grano de arena que empujó una hormiga, pequeña y valiente.

Nada es estático…ni lo que lo parece.

PIRATA

Reflejos de sol en las crestas de las olas, con un blanco inédito limpiando tu cabeza.

Espuma en tu cara, movimientos que a tu cuerpo desperezan, sintiendo respirar al cielo y el agua en tu corazón.

Amor a la vida, que sube y baja ahondando en la arena de la playa, los pies conscientes del caminar.

Tú plantado aquí en el mundo…¿para…

La sal quisquillosa en los ojos, los hace llorar, en el balanceo de las olas te crees un náufrago por bailar a su compás, pero allá en el horizonte azul y azul se unen, se aman, son uno y eso te hace sonreír, pues allí pirata es donde debes ir.

La aventura de sentirte vivo, siendo, inexplicable.

Mariposa

Coges impulso, corres, corres y… ¡¡zas! saltas al vacío y con esa adrenalina ves donde quieres llegar.

Ahí, al valle precioso de árboles inmensos, donde se esconden los duendes que te cuentan secretos y las hadas se revelan aliadas contigo en un frente común, ser realmente tu esencia.

Si, si, si, el mapa de un destino grabado a fuego que arde en este instante y antes dormía entre la hojarasca a los pies del gran bosque.

Así se transforma el gusano, en la preciosa mariposa de bellos colores que estás llamado a ser y que vuela en este instante ante ti.

Tú volando, tú creciendo, divirtiéndote en la cruzada de la vida.

COLIBRÍ

Allí donde se pierden el mar y el cielo, es el lugar donde no hay pensamientos.

Hay un colibrí cantando, de rama en rama, baja al suelo y revolotea con sus dulces alas alrededor de ti, despertándote, horadando en tu corazón un resurgir.

En el silencio animado por un viento suave, suenan las claves, debajo de las piedras, tras la hierba seca, donde nadie se fija, aparece el verdor del campo, aparece el agua refrescando, animando.

Sed que se apaga, tras eternos desiertos, en los que siempre agudizas ingenio y sentidos, vas de hormiga a gigante, tocando el cielo.

Sí, tú, héroe travieso, aunque ahora lo diga un pensamiento.

FUENTE

Fuente, chorro inaudito de vida, refresco en la sed, unicidad interior, albergue y refugio de horas en la incertidumbre, estancia divina, índice del corazón, transmutación, ingesta necesaria, prolongación del camino y allí en ella te bañas encontrado al niño, al héroe perdido que se refresca, desaparece el quemazón y en la fuente el descanso es tan real que quieres invitar a todos los que por un instante la vislumbran, a probar.

Fuente, gotas del corazón que continuamente se revierten para empezar de nuevo, te caes, bebes y te levantas, con un espíritu nuevo y fresco, como un juego de niños.

¡¡Bendita fuente!!

LA VIDA ES…

Un sonar dentro de ti, al que tienes que estar atento, nunca agazapado u oculto tras marañas de tareas y tiempo.

Es un latir de olas en calma, en el paraíso, cuando llegaste a aprender la cantidad de posibilidades que pasan ante ti todos los días.

Por eso estate estando en tu estar luciente, vivo, observador.

Ser, estar y sentir la inconsciencia contenida que te lleva hacia el mar profundo donde lates como un eco hacia una infinitud nueva e inesperada.

Movimiento, luz, vida, entre la niebla…te sorprende el canto de un pájaro ¿quien es? Quizás tú enjaulado, con la llave colgando de tu cuello de cisne.

LLUVIA

Caen las gotas de agua limpiando los más sucios agujeros, destaponando entrañas, ahogando en el fango lo inservible.

Las margaritas ahogándose tan pequeñas parecen crecer por momentos para poder respirar fuera del agua ese precioso olor a lluvia, erguidas y orgullosas.

Los truenos despiertan de ese narcótico de dejar pasar, sin poder hacer y actuar porque al ver los rayos aparecen serpenteantes caminos por doquier, iluminando en ese breve instante ese lugar que habitas.

Eres esas gotas, te dejas fluir y llevar por ellas, llegas a un río que cruza de costado a costado tu ser y en ese fluir abres los ojos y ves.