¿ Que quimeras hay en el viento? que te susurra canciones que laten tan dentro.
Se oyen tambores a lo lejos, que descifran mensajes antiguos atados en tu pelo.
Una bella calma te inunda, te para, te besa en el alma.
Se abren puertas anquilosadas, caen candados a tu espalda.
Una luz inunda, todas las tinieblas, de tu cabeza enajenada.
Maravillas solo mirando el bosque de tus entrañas, que está encantado, por eso los tambores tocaban.
EL HORIZONTE
Una línea recta debajo de mis pies,
que llega al horizonte que siempre soñé.
Lo que pasa que de vez en cuando el zigzag y algunos traspiés,
enredan mi vida y eso bien lo sé.
Sí, los pies siguen a la cabeza, al corazón y a ratos se mezclan bailando un zapateado.
El horizonte es paciente, a veces cuando me atranco la luz es muy tenue.
La línea recta ya sabe que nadie la sigue,
somos como somos y de brechas está hecho el caminante.
Además el más valiente, que es el corazón cuando arranca llega hasta el sol.
La verdad de sombrero, siempre al caminar.
Así te elevas y el horizonte te abraza ya.

MOMENTOS
¿Que clave hay en un momento? Para hacer diferente al resto.
Ese que queda en tu pecho pegado y que después llamas recuerdo.
Que te lleva con el viento a lugares desiertos,
donde renacen flores que tú diste a diestro y siniestro.
Que vuela con tu pensamiento, con las alas que tu creas al paraíso eterno.
Hay momentos y momentos, como respiraciones en tu vida o quizás menos.
Pase lo que pase, lo que importa es que estés despierto,
para poder apreciar los hilos invisibles.
En un momento se te escapa la vida y si no los viste estás muerto.

LA TIERRA
La sangre, por tus venas corriendo.
Como ríos van a los mares, ella a tu corazón guerrero.
Le llama, le despierta y el la acoge con un beso.
Ella sigue su camino, está siempre y no está, como los latidos.
Cuando tus pies descalzos pisan la tierra,
tu sangre y tu corazón sienten una fuerza.
La naturaleza, los envuelve, los zarandea.
Los paisajes prodigiosos guardados quedan y unas raíces suben por ti,
buscando a tu corazón y la sangre de tus venas.
Es tan fácil sentirse, un grano de arena,
cuando los bosques y el cielo te observan.
Eres uno más, como un ciempiés, como la hierba y la sangre siempre tira a la tierra.
Caminas conectado a ella.

AL CIELO
Por campos de trigo vuelo,
quiero llegar al cielo.
Pasar por todos los colores del universo.
Empaparme de todas las estaciones.
Aprender versos.
Ser todas las flores, con tantas formas,
cada una me enseña una esencia que se queda dentro.
Oler el mar y el viento.
Rezar en el desierto.
No vacilar cuando a ti me acerco.
Subir contigo a las nubes y recrearme en tu amor.
Parar y mirar al cielo, en silencio.

TIERRA Y CIELO
¿ Donde va esa estela en el cielo?
No va donde mi dedo apunta, va a un lugar secreto,
escondido bajo tierra, cayendo del cielo.
Hay mundos paralelos,
los surcos de la tierra están marcados en el cielo.
Cuando cruzan sus frecuencias, tu descubres el secreto.
Tu pensabas que estaba lejos, pero no, la alegría estalla en ti, con todos los colores de tus sueños.
Tus campos se recrean bellos y se abrazan con tu cielo.
Ahora que ya lo sabes, se lo gritas al viento,
que se lo cuenta al mundo entero.

SUEÑAS
Avanzando por la ensenada de tus sueños,
flotando en un mar de algas, que invaden aguas estancadas.
Cortando la maleza de lo que no vale,
para que crezca la magia.
Siempre dar un paso es saber que no es en vano.
Late tu corazón con ganas, provocando olas,
que llegan firmes a la playa.
Ya no están las aguas estancadas,
todo fluye como el rio por las venas de tu alma.
Sueñas y respiras.
Flotas y avanzas.

MI OVILLO
Para este año tengo un ovillo de lana,
cosido a mi razón.
Lo he lanzado con la fuerza que me impulsa a andar,
por el camino que se vislumbra al sol.
Lleva tejidos las ganas, la esperanza y el amor que lo cosió.
Imposible entonces no volar alto,
con el aire en la cara, desenrollando toda su pasión.
Sigue el sendero trazado y si se engancha,
su impulso le devolverá al sol.
No hay miedo, solo valor de hacer lo mejor.
Este ovillo recorre mis sueños.
¡ Que emoción !

Tiempo

Se escapa el tiempo entre tus dedos,
tan efímero, pero tan cierto y real.
Le ves pasar y te pregunta:
_ ¿A dónde vas?
_ Pues corriendo que llego tarde a ese lugar.
Tus piernas van por delante y tu corazón detrás.
Llega jadeante, sin aliento, harto de tantas prisas y carreras.
Un día de estos para en seco y el tiempo se acabará.
Por eso el tiempo no te entiende, tanto correr,
para no llegar a donde tienes que estar, solo estar.
Alineando tu corazón, con tu caminar, crecen flores en el asfalto.
Cógelas y lleváselas a quien tu creas que las verá.
El tiempo no pasa por quien respira y está.
EN EL RELLANO
En el rellano de mi corazón, mirándote estoy.
El reloj es tan libre, que no hace cuentas del tiempo,
todo es ahora, todo es hoy.
Paisajes de lugares cálidos giran a mí alrededor, con palmeras gigantes.
Puedo sentir el agua de playas salvajes, con cangrejos recorriendo la orilla y que el mar abraza con sus olas y a su son.
Mi corazón valiente, sale del rellano, dando el primer paso, hacía lo desconocido.
Sube a las palmeras, para verte mejor y de tanto estirarse cae al mar.
Se deja mecer por las olas, que le dicen “si” y “no”.
La ola que le dice el “si” más grande, lo lanza al cielo.
Cuando casi va a caer al suelo, llega un pirata que lo recoge.
Eres tú, que sabes que no todos los días caen tesoros a tus manos, por eso te eligió mi corazón.
Cuídalo, amor.