Latidos

Revueltas por los bancos de pensamientos, pero el corazón firme no se deja ganar el tiento.

Hiedras recorriendo fangos y humedales en la selva y el machete al viento no se deja ensortijar por sus banales cantos de sirenas zafias.

Tú eres un verso del universo con latidos únicos, con todos los bosquejos de tu caminar incierto.

Hace un rato que te tocó un halo, un noseque, un presentimiento y había una espada engarzada en el musgo que esperaba una mano y tú la sacas sin esfuerzo.

De pronto tú sanas de tus idas y venidas por las murallas del castillo impuesto.

Lanzas lo malo y lo troceas en diminutas cuentas que se pierden en este sueño de la vida.

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