Desgastadas las cadenas caen al mar hundiéndose en la abismal profundidad.
En su caída sonora se equilibran prodigiosamente dentro de ti escenarios, que en otros momentos hubieran provocado tempestades.
Ahora emerges victorioso vaticinando un nuevo mundo que crece imparable por tus costillas.
Naces, respiras…respiras, naces, cada día miles de instantes guardados en tu corazón que hacen vibrar la escena, de tu obra maestra.
La vida en tus manos y zapatos regalándose al danzarín que crece día a día, tal cual en espacios inhabitados, esperando crecer y eso siempre.