ERES

Enmarcado en los ojos de la pendiente de la montaña, caes entre sus árboles en una caída libre y llena de paz, los postigos se abren y el río de la vida, de las entrañas del bosque todo lo invade. Eres el ave, el viento que se cuela por estos lugares de paz. Las piedras en su lugar con las que te caes y levantas para ver este paisaje por el que renaces siempre. Ave fénix del palpitar, del sentido escondido en lo más pequeño y sencillo, sal y brilla, canta con alegría lo que descubres cuando los ojos tocan la cabeza que cae al río y ahí empapada se conecta a lo que importa.