Batalla

Estás creciendo, lo notas, a tal velocidad que hasta podías haber vuelto a tu adolescencia, pero hay una diferencia un silencio que te gusta y que nunca antes habías escuchado, que recorre tus confines que tú no sabías aún que son inabarcables.

No sabes porque, pero al otro lo miras y quieres cogerle la mano y decirle que esté tranquilo que es más fácil, andar juntos, que las estrellas del cielo nos observan para hacer algo grande.

Es una batalla épica, que trasciende la vida, un serpentín que te desborda, que crece y te inunda, que toca todas tus fibras.

Unos héroes desconocidos te llevan en volandas y te nombran rey por algo.

Así ves a tantos reyes y dioses como tú, apoyándose, hombro con hombro, que cogen al que llora y le ayudan y lo consuelan sin conocerlo.

¿Será que el otro eres tú?

Destino

Canta un pájaro a lo lejos y se ve un vergel de palmeras con sus cocos, un pozo con su brocal, huele a jazmín y tu sonrisa única es la flama que inunda el cielo con tu respirar y amar.

Si volases a la cueva de nuevo, perderías la perspectiva, no mires atrás, tus pies te llevan, tus codos vuelan al unísono, quieres andar, descalzo sintiendo la arena al pisar. Ves con tus ojos, cerezas, amapolas, sangre correr, la tierra palpitar y volver a nacer es siempre tu esencia.

De la cueva a la primavera, con árboles frutales, floresta llana, singular y tan real, escandalosamente bella que te envuelve entre mariposas y abejas.

Miel en tus labios secos queriendo besar el momento, centrado en el instante en que el hilo pasa por la aguja hilvanando el destino.

Hay una vibración que anhelas, que te deslumbra como un rayo y atraviesa las cortinas del corazón.

Libélula que cruza el río a contracorriente, llenando sus ojos con la luz del sol, salpicada por la fuerza del agua, que observa las diferentes perspectivas, uniéndose en puntos equidistantes.

Salvaguardas esos pálpitos que son pistas que te llevan por un cimbreante camino que sigue vericuetos.

Un lobo te sigue y tú lo sientes tras tus pasos, sombra pasada que aúlla, cicatriz que pica donde tus dedos no llegan, pero que poco a poco te ha hecho avanzar, por un bosque tupido de pensamientos que salen a una pradera que debes abonar.

Elige sombra o elige paz, juega tus cartas, no dejes pasar la oportunidad, sigue a la mariposa que tras las cortinas está.

Olas

Surge el mar, olas gigantes batiendo contra la ensenada, removiendo la tierra, despertando al dragón.

El agua se filtra, los diques no aguantan y en esta ruptura de la calma rota , el viento devana los sesos para hacer trasplantes en la cabeza.

Las algas, la sal disputan la atención y los pies intentan buscar el equilibrio en vano, intentando todo el cuerpo zafarse del oleaje para llegar a salvo a la orilla.

Es un sueño pesado, enjuto que en esta marea de encuentros hace correr la imaginación que como una cometa intenta vislumbrar la orilla y recomponer la calma del corazón agitado.

Debajo del agua una batalla entre tiburones y delfines ¿quién será el ganador?

NADA ES IGUAL

Espacios abiertos y entre los huecos sopla un viento fresco que despierta al héroe y tus ojos se abren poco a poco.

Paisajes de escenas en las que tú eres el protagonista y observas tus movimientos.

Quieres cruzar ese largo puente de tablas y cuerdas que te zarandean al pasar y la aventura te impulsa, no mires atrás.

Un paso y los relámpagos despiertan a las nubes cayendo una intensa lluvia, te empapas, las gotas incesantes, quieren apagar fuegos que no se sofocan.

Elementos que luchan, circunstancias que enredan a las raíces y al cielo.

Tus manos se elevan y tus pies se hacen ligeros podrías volar si quisieras…

Entre los huecos se hilvanan los sueños, humea la hoguera, se vislumbran luces, sangra el corazón y la emoción de los ojos se mezcla con la lluvia.

Nada es igual, la verdad se ha montado en la mochila de tu espalda y quiere seguir, ya no podrás parar.

Primavera

Debajo del gélido manto de la nieve la tierra palpita, un hormigueo incandescente, que surge imparable rugiendo con una infinita fuerza.

Eres tú primavera llamando lentamente a la puerta, con tu fogosidad impertérrita derrites el frío, despiertas la sal de las venas que de nuevo empiezan a notar la intensa vida correr.

Sube la hierba invadiendo el corazón con amapolas de ese intenso rojo vivo y fresco que encienden luces apagadas de las cuevas y laberintos de la cabeza.

Las raíces de los árboles se empiezan de nuevo a alimentar y los brotes verdes despuntan libres, vivos y tan tiernos que el júbilo alegre de la dicha de vivir por un instante todo lo llena.

El magma de rocas internas acelera su paso para abrir caminos hacía el exterior y canoas ardientes suben y suben por todos los sitios.

Tartamudeas en este sentir que abre tus brazos hacia la cumbre de la montaña.

Sueños elevándose certeros por las lianas de tu conciencia.

Explorando

En el epicentro de donde salen todas las formas que van y vienen se entremezclan tus más consabidos sueños que como pompas de jabón aparecen.

Si esperas unos segundos explotan ante tus propias narices y se descubren bellas posibilidades, desde ser una lenta tortuga que lleva un tesoro hasta poder volar al otro confín del mundo sin red.

Un universo ante ti para explorar con las lianas que cruzan tu selva y como es la tuya aunque no lo creas siempre tienes la fuerza suficiente para pasar de unas a otras.

Importante danzar entre las flores y la maleza descubriendo el pálpito al pisar la tierra y sentir las raíces que te ponen de pie.

Latidos

Revueltas por los bancos de pensamientos, pero el corazón firme no se deja ganar el tiento.

Hiedras recorriendo fangos y humedales en la selva y el machete al viento no se deja ensortijar por sus banales cantos de sirenas zafias.

Tú eres un verso del universo con latidos únicos, con todos los bosquejos de tu caminar incierto.

Hace un rato que te tocó un halo, un noseque, un presentimiento y había una espada engarzada en el musgo que esperaba una mano y tú la sacas sin esfuerzo.

De pronto tú sanas de tus idas y venidas por las murallas del castillo impuesto.

Lanzas lo malo y lo troceas en diminutas cuentas que se pierden en este sueño de la vida.

Entre los huecos

Rozando el cielo aún con todas las visicitudes que a veces no te dejan volar, tú ahí como un relámpago queriendo llegar a las nubes.

Llegas con el ahínco fiel del corazón, para besar a la vida con tantos besos como días.

Has descubierto los huecos por donde circula un aire nuevo con el que te elevas hacia arriba y las acrobacias al igual que te despeinan, te resfrecan y tus resortes internos te levantan, te curan y animan.

En el horizonte un sueño, en la oscuridad una luz y en tu corazón un amor eterno, tan vivo como la selva de tus enfrentamientos.

Lianas que cruzan tu cuento, versos en las cortezas cayendo y se escucha el magistral suspiro del universo, inhalando estrellas, respirando en un “do” de pecho.

CUENTAS

Exploras nuevos continentes con multitud de posibilidades que se abren llenas de luz y color, caminos intrigantes con reflejos tuyos en los guijarros, en la grava y el polvo.

Hundes con tus pasos los pies, creando huellas que te cantan al pisar, los pájaros plantados en los árboles te saludan, los hay de diferentes clases y cada cual emite su sonido. Te invitan a emitir el tuyo y al responder cantas con ellos y bailas en este nuevo lugar, donde tus ideas igualmente te cantan y danzan colgadas de los árboles en actitud abierta inundandote.

Una lluvia fina empieza a caer para hacer crecer las semillas de donde nacen unas plantas tropicales en este invierno que auguran la primavera soñada, arrebatada de color y amor.

Camina, vuela radiante y crece increíblemente nuevo, en este intervalo de emoción con esta lluvia que despierta lo más dormido y crea un cuento incipiente que vas a contar.

Te espero.