En un ensueño, vives y sueñas con raíces profundas que lucen dentro y saldrán ya a la luz del cielo. Es incomprensible el hermetismo donde se escondían pero como la lava de un volcán salen al descubierto y llegan con emoción a la luz. Explotan por donde pasas y deslumbran al corazón que es el sabio en esta cuestión. Los vampiros pensamientos se desvanecen y la mente los sacude y mezcla con la luz deshaciéndose en la sal del mar.
Empieza la impronta, el anaquel lleva la mezcla que necesita. El cuerpo crece, el corazón se hincha elevándose a la preciosa montaña que eres.¡Oh maravillosa ánade !vuela impertérrita que la razón a tus pies se dobla y te sigue sumisa y contenta, raro en ella que suele ser prepotente, pero gana el guerrero humilde aunque algunos aún no lo crean.









